LA CORRUPCION “ CIVILIZATORIA”

La inocencia de estos pueblos niños de la Amazonia y otros Pueblos originarios en America Latina y comienza a ser desgarrada desde el nefasto momento en que el capitalismo, a través del Estado y las ONG’s, irrumpen en el Bosque pretendiendo llevar “progreso” a estas comunas infantiles.

Los Estados con su corrupción implícita y algunas ONG’s con su inmoralidad financiera, son los enemigos naturales de estos pueblos inocentes; al romper su voluntad de aislamiento y su condición de pueblos no contactados, al intentar sumirlos en un parámetro comparativo con la civilización urbana, al contaminarlos con su dinero y sus prebendas, al arrancarles de su convivencia armónica con la naturaleza, sólo provocan la inequidad de la pobreza extrema entre estos pueblos, de las enfermedades causadas por el avasallamiento y la discriminación.

La concupiscente codicia, rasgo inequívoco de la sociedad política —propia del Estado y las ONG’s que buscan simplemente suplir a los partidos políticos y al Estado— está devastando este Tesoro Cultural único en el Planeta.

Una vez que el Estado y las ONG’s han roto el aislamiento autodefensivo de los pueblos no contactados con su obsceno festín de dólares y euros, comienza el etnocidio.

Detrás del Estado se agazapan compañías petroleras, madereras, mineras y toda esa lista ruin de inversionistas de capitales depredadores que avasallarán los bosques vírgenes y desplazarán de sus territorios originarios a los indefensos habitantes bosquímanos, condenándolos a emigrar hacia los infiernos urbanos o a contagiarse de los males endémicos del “progreso”.

Y con los ropajes de hipócrita “ecologismo” de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) que trafican financiamientos importados desde los centros del poder neocolonial en Europa y Estados Unidos, se encubren actividades parasitarias que sólo benefician a burócratas acostumbrados a modos de vida burguesa totalmente ajenos al modo de vivir de los indígenas, en cuyo nombre obtienen sus millonarios ingresos financieros que gustan justificar con discursos de “izquierda” vacuos y demagogos.

Los funcionarios y burócratas de estas entidades políticas que se autodefinen como instituciones privadas (en los hechos son organizaciones empresariales con fines de lucro político en el afán de imponer sus estrategias sectarias dentro las políticas estatales, disputándole espacios a las partidocracias tal como sucede actualmente en Bolivia con las manipulacuiones que sufrió el conflicto del Tipnis) se llenan la boca despotricando contra proyectos de “desarrollo” antagónicos a sus específicos intereses financieros (generalmente los que promueve el Estado), ganan elevadísimos sueldos bajo parámetros europeos y norteamericanos, viven en las ciudades en lujosos condominios y ostentan abiertamente sus privilegios elitistas gracias a la miseria creciente de los pueblos indígenas a quienes dicen “defender”.

El rol de “suplencia” que pretenden desempeñar las ONG’s en su disputa con la tradicional burocracia estatal y con los partidos políticos de turno, es también un rol depredador ejercido mediante onerosos “proyectos” que raras veces logran objetivos de real impacto en la vida de las comunidades donde operan.

Sin embargo es importante reconocer que existen honrosas excepciones entre las organizaciones no gubernamentales: no todas son ávidas de poder. Sabemos de instituciones privadas de desarrollo que se guían por una ética social apegada a los principios solidarios que las activan desde sus fuentes financieras; pero son solo eso: honrosas excepciones.

FUENTE: Jose Raul Cortez Vasquez -Sacerdote Indigena Nahuath