Registro Civil de Identidad Étnica en Bolivia ¿es un derecho?

El hombre Aymara Quechua que pide cambio de nombre para descolonizarse en bolivia

El Servicio de Registro Cívico (SERECI) es una entidad pública dependiente del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Su función es organizar y administrar el registro de las personas naturales, en cuanto a nombres y apellidos, su estado civil, filiación, nacimiento, hechos vitales y defunción, así como el registro de electores y electoras para el ejercicio de los derechos civiles y políticos. (Art. 70, Ley N. 018 del Órgano Electoral)

El SERECI cumple las siguientes funciones

Según el artículo 71 de la Ley N. 018, el OEP es la entidad responsable de:

1. Establecer un sistema de registro biométrico de personas naturales que garantice la confiabilidad, autenticidad y actualidad de los datos; registrar nacimientos, matrimonios, divorcios, defunciones, reconocimientos y nacionalidad; expedir certificados de nacimiento, matrimonio y defunción; registrar el domicilio de personas y sus modificaciones; la naturalización o adquisición de nacionalidad de personas naturales y la suspensión y la rehabilitación de ciudadanía.

2. Dictar resoluciones administrativas para la implementación y funcionamiento del Registro Cívico; atender solicitudes fundamentadas de verificación de datos del Registro Civil y del Padrón Electoral requeridas por el Órgano Judicial o el Ministerio Público; conocer y decidir controversias por inclusión, modificación y actualización de datos en el Registro Civil y Electoral; rectificar, cambiar o complementar datos del Registro Civil mediante trámite administrativo gratuito.

3. Actualizar el Registro Electoral y elaborar el Padrón Electoral para cada proceso electoral, referendo o revocatoria de mandato a nivel nacional, departamental, regional y municipal; registrar en el Padrón Electoral a las bolivianas y bolivianos, por nacimiento o por naturalización, mayores de 18 años, y a ciudadanas y ciudadanos extranjeros con residencia legal en Bolivia y que cumplan previsiones legales para el ejercicio del voto en elecciones municipales; elaborar listas de personas habilitadas e inhabilitadas para votar; conocer y resolver reclamaciones de ciudadanos inhabilitados.

Jacobo Copa Mamani, también conocido como el Chasqui Aymara o el Chasqui boliviano, quiere llamarse legalmente Qhapaq Ñan Mamani, según dice, para descolonizarse. Asegura que detesta su nombre y apellido paterno porque, en sus palabras, fueron impuestos por los patrones de la hacienda a sus padres y abuelos. Asegura que no descansará hasta conseguir ese propósito. Según su versión, con la que explica su decisión, cuando de niño vivía en una hacienda, dentro de un ayllu, cada nuevo propietario cambiaba los nombres y apellidos de los campesinos. ECOS relata su historia.

Entrevista 19/05/2019 | Evelyn Campos López para Ecos!

Una vida caminando

Muchos conocen a Jacobo, a nivel nacional e internacional, como activista defensor del sistema vial andino o Camino del Inca. En el transcurso de su vida recorrió, solo y acompañado, varias veces esa ruta, construida por la civilización incaica con el fin de vincular a las ciudades más importantes desde la costa hasta la sierra que pasan por Bolivia, Colombia, Perú, Chile y Argentina.

Su objetivo es ver el estado en el que se encuentra el Camino del Inca, declarado en 2014 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Pero él es un aventurero innato que desde niño adquirió gusto por la escalada y aprendió a practicar deportes extremos, especialmente la caminata en altura.

Salió bachiller, tiene estudios autodidactas e investigaciones sobre la cosmovisión andina, arqueología y sociología. Siempre está investigando sobre la cultura de los pueblos indígenas y otros temas que le interesan. Copa Mamani también ofrece charlas de superación personal. Asegura que vivió cinco años en la indigencia, entre los 12 y los 16 años, después de huir de su casa debido al maltrato que recibía de su padre.

Mi padre nos torturaba a todos, a mi madre y a mis hermanos pero sobre todo a mí porque era bocón y rebelde. Conozco el inframundo, sufrí hambre y frío, pero no me eché a perder”, sostiene, seguro.

Se gana la vida trabajando como guía en Uyuni. En sus idas y venidas, dentro y fuera del país, hizo muchas amistades. Dice que le gustaría estudiar una carrera.

“Nos han colonizado con eso”

Jacobo nació el 5 de junio de 1981 en la estancia Jarpicani, situada en la comunidad Carhuaycollo, Ayllu Cala Cala del municipio Uyuni, en Potosí. Juan Copa Flores y Nicolasa Mamani Canaviri, sus padres, tuvieron 11 hermanos: seis varones y cinco mujeres, de las que murieron cuatro. Jacobo cuenta a ECOS que desde pequeño le atrajo la historia de sus antepasados provenientes de la cultura andina, a la que en comparación con otras, también antiguas, considera muy avanzada.

Vivió en un Ayllu donde había una hacienda; Allí, según sus palabras, cada nuevo propietario acostumbraba cambiar los nombres y apellidos de los campesinos que vivían y trabajaban la tierra para el anterior dueño o patrón.

Producto de esa acción, muchos llevan los apellidos que son tan comunes como Flores, Murillo, Fernández o Copa. En las haciendas los patrones nos obligaban a llevar los nombres que ellos querían, nos han colonizado con eso”, manifiesta, molesto. Dice que por ese motivo, desde su adolescencia, rechazó llevar nombres coloniales, bíblicos o judíos. “En mi caso, Copa es un apellido europeo de origen italiano”, detalla a esta revista.

A mí me han traumado con el tema de Dios; el profesor me ridiculizaba delante de todos porque una vez, como no sabía, me persigné con la mano izquierda. Además, sufrí mucha discriminación por mi nombre: mis compañeros me decían Jacoba. Incluso hasta ahora, cuando me encuentro con amigos que están con algunos tragos, me dicen ‘Jacobita’ y eso me duele. Odio ese nombre”.

Afirma que su primera lengua materna es el Aymara y la segunda, el Quechua. Hasta sus diez años hablaba muy poco el español.

Como desde niño disfrutó recorriendo los caminos del Inca, en especial por donde pasaban las llamas, asegura que asumió para sí el nombre Qhapaq Ñan. Este hombre de estatura baja, tez morena, ojos negros y vivaces explica que en Aymara ‘Qhapaqa’  quiere decir “riqueza o abundancia” y ‘ñan’, en Quechua, “camino que puede ser espiritual o físico”.

Eligió Qhapaq Ñan porque es una combinación de dos idiomas que convivieron en este lado del mundo durante cientos de años.

Sueña cambiar su nombre

Desde hace un tiempo Jacobo decidió cambiar legalmente su nombre y luego quiso hacer lo mismo con su apellido, para llevar solamente el materno. Explica que Mamani es de origen Aymara y significa “el profeta mayor enviado por la diosa Quilla”.

Me siento muy orgulloso de llevar el nombre Qhapaq Ñan y mi apellido materno Mamani. Desde hace más de un año que persigo ese sueño y me siento muy impotente porque no lo puedo lograr hasta ahora”, declara.

“Cueste lo que cueste”

Acudió a un abogado en Potosí para exponerle su problema y el profesional le pidió que consiguiera una serie de antecedentes financieros y penales de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero de Bolivia (ASFI), de la Policía y de otras instituciones pero, “como a última hora también se le ocurrió cambiar de apellido”, el jurista le dijo que no era posible el cambio de apellido y canceló los trámites. Después Jacobo se trasladó a Sucre, para contactarse con las autoridades del Tribunal Constitucional Plurinacional, pero, como no pudo lograr su cometido, viajó a La Paz y visitó el Viceministerio de Descolonización donde le dijeron que investigarían su caso porque usualmente las personas piden lo contrario: cambiar su apellido originario por uno europeo.

Actualmente Jacobo está en la sede del Gobierno, donde el Viceministerio le coopera con los trámites ante el Servicio General de Identificación Personal (SEGIP).

Si no me hacen caso acudiré hasta la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya; la ONU también sacó varias normativas internacionales para los pueblos originarios. No me pueden coartar mi derecho a querer descolonizarme, tengo argumentos de sobra para cumplir mi objetivo. No importa cuántos años me lleve, pero voy a lograr cambiarme de nombre y apellido, sea con este gobierno o con otro”, afirma.

Concluye la entrevista manifestando lo siguiente: “Yo convoco a todas las personas que quieren cambiar sus apellidos, podemos unirnos y presentar un proyecto de ley a la Asamblea Nacional para que los padres puedan poner a sus hijos nombres provisorios, porque hay algunos padres que tienen una estrechez mental grande en el momento de colocar los nombres a sus hijos”.

¿De quién depende un cambio de nombre?

La directora interina del Servicio de Registro Cívico (SERECI) Chuquisaca, Ana Paola Pino, dice que si bien hay una base para tratar cada situación de cambio de nombres, existen casos con características especiales. Por eso es muy difícil generalizar en este tema.

  • Los cambios de nombre implican un cambio de identidad y el SERECI no tiene la competencia para hacerlo.
  • Esos casos son tratados por la vía judicial, mediante un proceso civil donde la persona interesada debe aportar pruebas documentales y testificales para acreditar que en su vida civil llevó el nombre que desea oficializar.
  • Generalmente son nombres que dañan la dignidad y honra de las personas y que las hacen objeto de bulling. Se debe justificar y demostrar por qué piden el cambio de nombre. El juez determina si se procede o no con el cambio.
  • En esos casos al SERECI solo le corresponde hacer el registro en el sistema con la provisión ejecutoria. El cambio de apellidos es más restringido todavía: tiene que ver con la filiación que da derechos y obligaciones respecto a los padres y los hijos, y está inmerso el tema patrimonial.
  • El cambio de apellido puede ser por negación de paternidad.
  • Cuando la persona fue inscrita con apellidos convencionales (son supuestos o prestados para darle una identidad completa a la persona, no generan ninguna obligación) y después quiere ostentar los apellidos verdaderos de sus padres.
  • A veces, en ese tipo de casos, años después aparecen los padres y hacen un reconocimiento. Ahí el SERECI ratifica la partida para quitarle la convencionalidad y que los apellidos tengan efectos jurídicos sobre esa persona.
  • El cambio de apellidos no se puede hacer por la vía administrativa porque genera un conflicto de filiación.
  • El cambio de apellido también se puede dar en casos de filiación por indicación, cuando un padre o una madre registran a un menor de 18 años sin necesidad de un reconocimiento. Este trámite se hace en un Registro Civil.

Fuente parcial https://correodelsur.com
Fuente: https://www.oep.org.bo/registro-civico/